Pichuco fue un perro grande, de esos que rompen todo lo que le ponés encima. Cada arnés, cada correa, no le duraban nada. Buscamos y buscamos algo que estuviera a la altura de lo mucho que lo queríamos, y no lo encontramos. Así que lo hicimos nosotros mismos.
Puck nació de esa búsqueda. Hoy Pichuco ya no está con nosotros, pero cada producto que hacemos lleva un poco de él: la idea de que nuestros perros merecen lo mejor, sin excepcions.